Miércoles 24/4/2019
Para el segundo día, dos mujeres muy encantadoras nos prepararon una actividad distinta a las del día anterior.
Para el segundo día, dos mujeres muy encantadoras nos prepararon una actividad distinta a las del día anterior.
El día no nos acompañó mucho, pues llovió, pero la emoción que teníamos por descubrir parte de Madrid de esa forma nos ayudó a obviar este inconveniente.
Nos encontramos enfrente del Palacio Real, donde empezó el juego, y se llevó a cabo la realización de los grupos de trabajo para la actividad. También, en ese mismo momento, nos hicieron entrega del material y de la normativa necesaria para llevarlo a cabo.
La ruta consistía en la búsqueda de personajes importantes en los siglos de oro tanto madrileños como españoles.
Con un juego de pistas y de ubicación y con algún que otro problema por el camino, teníamos que completar las preguntas que se citaban en ese papel, que minutos antes nos entregaron.
El bolígrafo de tinta azul, empezó a escribir sin parar. Los zapatos empezaron a andar. Los ojos no paraban de descubrir.
Cuando...
Todo iba bien, nuestro recorrido de estatua a estatua y de monumento a monumento seguía con buen pie, hasta que la cosa empeoró. La lluvia cada vez era más intensa, no mucho, pero aumentaba su intensidad poco a poco.
El viento de Madrid, frío como esa misma lluvia que mojaba tanto el papel como a nosotros, aumentaba, siendo cada vez más fuerte.
El grupo de WhatsApp que teníamos se empezó a llenar de problemas. Unos tenían frío, otros empezaban a encontrarse mal, otros, incluso, se quejaban de no poder seguir con esas circunstancias.
La actividad finalmente se canceló. Pese a las adversidades comentadas, hubo un grupo que pudo seguir sin venirse arriba.
Lástima del tiempo, pues la actividad nos encantó.
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