¡GRACIAS POR TANTO MADRID!
Miré el despertador que acababa de sonar. La hora que marcaba era el resultado de la emoción y de las ganas que tenía de empezar ese viaje tan mágico y especial.
Eran las 5 de la mañana. Me levanté eufórico debido a la emocionante aventura que me esperaba. Todo estaba preparado. El día había llegado. Ya era el momento de que se hiciera realidad. Por fin después de un curso académico esperándola, apareció delante mío una puerta que escondía un mundo nuevo por descubrir.
En menos de 2 horas cogería el tren para viajar la ciudad capital de mi país, Madrid. Al recordar el lunes a última hora cuando los profesores que nos acompañarían en este viaje, nos explicaron todo lo que haríamos, se dibujó una sonrisa en mi cara.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Corrí hacia el cuarto de baño para darme mi diario baño pensando en la cantidad de cosas que podría ver. Me vestí y me dirigí hacia la cocina para almorzar.
Ya preparado cargué las maletas en el coche y cerré la puerta del maletero. Me subí. La puerta del garaje se abría. El motor del coche ya se oía. Me movía. Junto a mi padre, me dirigí rumbo a mi destino, hacia la ciudad que me acomodaría durante esos siguientes tres días, MADRID.



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